En mi caso particular en las dos vertientes de mi vida laboral (enfermera y secretaria del comité de empresa) intento, además de ser responsable con mis tareas, tener una actitud alegre, dinamizadora y positiva. Esto lo concreto en cosas sencillas, simples en sí mismas, poco destacables, pero que a los que comparten el trabajo conmigo les llama la atención.
Por ejemplo, entrar al trabajo con una amplia sonrisa y dispuesta a “trabajar” y no emplear frases “negativas” sobre el trabajo. Percibir el trabajo como una carga, desear que los lunes sean viernes, o contar las horas que faltan para acabar la jornada se concretan a menudo en expresiones que no contribuyen a valorar cada día como una oportunidad para realizar un mejor servicio, para aprender y compartir.
También me parece importante dar gracias a los demás por su trabajo, por su alegría, o su cercanía. En una empresa cada uno tiene su tarea y su responsabilidad y no es frecuente que te reconozcan lo que es tu obligación, pero como se suele decir: “a nadie le amarga un dulce”. (Laura Rodríguez)
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